‘EL PEOR DE LOS PACTOS SOCIALES ES LA REALIDAD’ DE VICENTE RAEVLA

Los invitamos a leer una selección de textos de “El peor de los pactos sociales es la realidad” de Vicente Raevla.

El peor de los pactos sociales es la realidad, Mecánica Giratoria, 2018

Poemas extraídos de El peor de los pactos sociales es la realidad  (Mecánica Giratoria, 2018)

Alter


Suicidio… o no moriré jamás.
Leopoldo María Panero.


I
Cuando el horizonte llega
lento como agonía
se hinchan las bocas
en la atroz miseria,
atorarse con rayos: un lujo,
no aparece la tormenta,
se agolpa contra recuerdos borrosos,
los pulveriza,
son ahora anclas profundas
que remedian lo incierto.
No existimos más,
no más que un desahucio,
un reloj de arena mojado:
estatuas extrañando la noche.

II
Los atardeceres rojos
traían consigo mucho fuego.
Delicia: un cuerpo arrastrado a laberintos,
tragarlo: no importaría su ceniza.
No corre la sangre después del fuego,
el ardor la seca y la tortura,
el cuerpo ya no está para tocarlo
con tentáculos que nos inventamos,
porque nunca nos alcanzan,
ni siquiera extendidas
en el cielo tantas noches,
ni la imaginación para de nuevo tragarlo
y dejarlo a término medio,
recordar en su sabor lo que comía,
cómo lo hacía,
crudo y ya no hay nada
después de apenas rozarlo con la lengua.
Un dragón profesa su agonía,
la silente herida,
en cuevas tatuadas a borrones.
Un funeral frío,
con sotana incluida,
el alma volcánica
que silenció al sol
dejó claro que la noche
sería así: larga.

III
Somos el segundo que nadie más vive,
alzar un puño y que obedezca otro,
lanzar el golpe contra el muro equivocado,
al frente nosotros,
detrás nuestro puñal,
otros nos y otros vos...
la recurrencia desmedida
a destruir lo sembrado,
sin semillas:
los pasos.

Descalzo


Cuando estamos solos mucho tiempo,
poblamos de fantasmas el vacío.
Guy de Maupassant.


La boca me sabe a manicomio,
las rodillas a óxido, a anteayer,
yo mismo le duelo a mi brazo,
me invento el colmo amaneciendo,
la desesperación a colores vivos,
mortales como la mentira,
pero no como el dolor.

La calle angosta de la cordura
me anula inhalado,
lo intenta,
pero la locura,
su nariz gigante lo sabe,
yo soy polvo…
en la ruta del viento sudo el paisaje,
por los poros deambulan
caminos para pies descalzos.

La locura despierta,
sus dientes acordeones,
la danza que sigue mi boca,
destrozado aquel silencio,
con sus pedazos,
mintiendo un poco
y creyendo en mis mentiras,
mato a la verdad
que jalaba por las patas,
que mentía
sin creer ni crear.

El espejismo roto,
los espejos rotos,
miles de rostros.

La alucinación,

el peor de los pactos sociales es la realidad,

las alas de una campana,
los oídos subterráneos,
la tumba y la lágrima,

soy el tumor de mi libertad,

la sangre pasajera
hirviendo desde hoy
si sueño en otras noches.

La luna más nerviosa
en mi ojo más perdido
es canción, no reflejo,
la distorsión de mi hambre,
que las rayas de las celdas
no las ha dibujado
ninguna mano pequeña.

Invento y olvido
la gravedad y lo grave…

Cuando la caricia quiere
el encierro de un criminal,
la mancha indeleble,
roja y viva,
el placer del cuello,
la cabeza rodando,
que me siente por trozos,
que conserva un ojo
para dividirme....

…Soy la droga de mi desquicio,
a veces el síndrome de abstinencia.

Soy,
si despierto,
por fin,
la cura.

El valle de cabeza


A la sociedad cuencana


I
De cabeza
tocar el cielo turbulento
del valle con los pies
Quitarte el nombre de Cuenca
dejarlo todo en los pasos
marchándose callado

II
Pura paja cojudear y quedarse
sin embargo pesa todo
y hasta me pregunto por qué me voy
y la respuesta contundente eres vos:
tu sentencia vigilante 24/7
tus leyes de maquillaje barato puteadas en las paredes
tus cúpulas de santos y demonios disecados
tu arte de prostíbulo hueco el espectáculo
polvo fino…
el frío en los delgados huesos masacrados
los esclavos antaño la misma mierda
los letreros limosneros abaratando la vida en quiebra
destrozando guías y sin un centavo en el bolsillo
la única libertad es el camino

III
Por qué
niebla de hierro perdida en la sierra
pequeña tierra de ausencias
cómo planteas mi expulsión congelada
entre tus brazos llamaradas
que es fuerte el lamento del mal parido
de su falsa proclama
su destino y castigo:
el dulce veneno-consuelo
de noches mascaradas
casi bisturí en el mar de anestesia
si estoy ebrio en la calle
si no me llevan preso y te peinas

Es de día
rebanado en trenzas el nido de mi lengua
humecta tu huerto estéril sin semillas
razón de cemento ensangrentada
en que contemplo
como pendejo
o mago absurdo callejero a la vereda
exactos cinco centímetros de seguridad
lepra o lago cayendo
al mar imposible en que olvidarse
de cada uno de tus ríos.
ACERCA DEL AUTOR
Vicente Raevla  (1990)


Actual miembro de la incendiaria Ninacuro, Editorial Cartonera, con la que ha publicado las antologías poéticas: “Apuntes sobre el incendio” (2014), Niños con fósforos” (2016) y “Cirugía inflamable” (2017). 
Estuvo a cargo de la antología artística “Wiwasapa”, que contó con la participación de 70 artistas locales, nacionales y extranjeros (Argentina, Brasil, Ecuador, España y Venezuela). El proyecto aportó con el 100% de sus ventas a “La Casa del Matal”, reconstruida tras el terremoto de abril de 2016 en Pedernales, Ecuador. 
Participó en la antología poética “90 Revoluciones” (2015, reeditado en 2018), publicado por Mecánica Giratoria, Editorial independiente, misma con la que publica su primer libro en solitario: “El peor de los pactos sociales es la realidad” (2018). 


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