TRES POEMAS DE LAURA GARCÍA RACCIATTI (ARGENTINA)

ATARDECER DE OTOÑO EN CASA

El otoño se lleva bien 
con el sillón y los mates. 


Con las tardes anochecidas, 
nuestros pies abrigados 
y abrazados en cobijo. 


Con los pelos despeinados, 
desparramados en la cara
y en la ropa. 


Con el sabor del sábado, 
que simula regresar a la casa 
en un bis afinado. 


Con el sabor del verano 
aparecido fugaz, 
sin intención de marcharse. 


Con esa brisa tenue 
que no logra enfriar 
la piel ni el alma.

 

TODOS DUERMEN


Todos duermen y el arte figura en la luz,
el aire está cargado del rocío azul.

Todos duermen y el día se enciende 
como una maquina olvidada en un rincón de archivar.

Todos duermen, otros caminan dormidos 
por la ciudad madrugada.

Todos duermen, yo deambulo 
entre el cielo estrellado y el aura del sol 
que no se atreve a despegar.

Todos duermen, la noche cae 
pesada y sin filtro sobre el día sin prisa.

Las luces artificiales se van esfumando en el aire 
y el destello del sol se desprende 
anaranjado del horizonte.

Mientras, todos duermen.

 

REFLEXIÓN


Sigo añorando el viento para limpiarme de todo aquello que intenta nublarme. 

No lo permito.

No permito que la mugre de la oscuridad me atrape.

Aunque lo ha intentado, yo no lo he permitido.

El día de hoy ha sido como lo es siempre.

Hasta pasada la mitad del día. 

Alguien quiso bloquearme con su energía oscura

y me llovió el alma a baldazos luego del temblor en el pecho. 

Lejos de ser par se quedó tan fuera de sintonía como siempre y no hay retorno.

Cuando las almas oscuras intentan alcanzarnos nunca es en paz,

siempre llegan en corto y como consecuencia

sucede el estallido de la propia térmica.

Pero siempre -siempre- llega la luz con su energía blanca, diáfana,

para traernos de nuevo a la calma. Esa a la que pertenecemos.

Esa que intentaron arrebatarnos y no pudieron.

Yo soy calma. Debajo de los cabellos, exhalo escombros de esa tormenta

que sacudió al cuerpo entero.

El aire acaricia mi piel librándola de todo temblor. 

El temporal ha pasado y sonríe el sol.

En comunión perfecta el viento del campo, sus abrazos

junto a las palabras de amor y los colores de un alma brillante,

plasmadas en dos piezas únicas me han devuelto mi energía,

la de esa luz que llevo dentro y fuera.

La que siempre vence a la negrura de la tristeza vacía

que habita en un alma de aura rasgada. 

¡Vuelen malos sentimientos!

¡Vuelen porque no me pertenecen!

¡Su madre es un alma quebrada por el invierno!

Yo aquí sólo sé ser verano. 

Yo aquí sólo soy vida. 

Sólo soy yo.

 


ACERCA DEL AUTOR

LAURA GARCÍA RACCIATTI (ARGENTINA)

laura garcia

 

Apasionada de las letras desde la infancia, reencontrada con ellas hace unos años debido a un gran cambio de vida que la marcó por completo. Ama la música y el arte en general.  En 2017 autoeditó su primer libro de relatos.

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