Tres poemas sobre la infancia

Apenas mencionar tu nombre, siento la garra
del dolor sobre mi carne, abriéndola
como quien rasga una bolsa de plástico
en un parque a las diez de la mañana.

He visto la ira en tu ojo, el llanto devenido
angustia, la seria fisonomía del encantador
de serpientes: de tu palabra abrevé el agua
empozada que me hizo hombre.
He atravesado la tiniebla solo empuñando
una frase que me dirigía a tu abrazo,
y para salir, he tomado el camino contrario.

Alguna vez tendí la mano para hallar la tuya,
abrí mi pecho para guarecerte, padre,
y sumido en el fango del espanto,
clamé tu nombre para fingir valor ante la muerte;
pero ya basta de lamer mi herida como ave
que extravió su nido, tu aliento me llevó
a surcar el aire, a lamer el fuego.

Ya basta de sangrar con este corazón de utilería,
lo he manchado todo alrededor por desafiarte,
pero ya he firmado la paz con tu fantasma,
es la hora de encender hogueras para siempre,
de iluminar esta noche, este silencio
porque me resisto a decir que fui un niño feliz
porque sería una exageración decir
que mi infancia fue un terrible vaivén de cuitas
y dolores; he vivido y fue tu sombra la que llenó
el verano y la calígine de los primeros días

Juvenal Sartorius (México)

 


 

Todavía recuerdo a aquel niño

que una vez se rompió en mil pedazos,

del espejo tan sólo unos trazos

que hoy me miran y me hacen un guiño.

Cada añico del niño fue un ave

que marchó con errático vuelo

incendiando el presente y su velo.

Me legaron su ceño más grave.

Hoy decido buscarlas sin tregua,

hoy me lanzo a la legua tras legua

para hacer que mi ser sea su nido.

Cuando todas completen mi pecho

quizá vuelva aquel niño a su lecho,

y mi pecho otra vez haga ruido.

Alfredo Ramírez Vega (España)


 

Infancia

La infancia:

período de crecimiento,

mente de esponja.

Un período

de deformación,

traumas.

Padres que pelean,

un hermano menor

que hay que defender,

decirle que todo estará

bien,

llorar a escondidas de él.

Reconciliación,

paz,

equilibrio de nuevo.

Calma después de la tormenta.

Promesa de una siguiente.

Juegos y risas,

gritos y llanto,

dolor y placer infantil.

Ignorancia,

la ignorancia nos hace felices.

La ignorancia nos hace libres.

Breigner Torres (Venezuela)

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