Tres poemas de Sixto Machado (Ecuador)

Lo que Mompinche regaló o lo que la vida habló

Te regalé una mesa,
una luz,
un sombrero
y un espejo.
Desglosa tales objetos y comprenderás mi obsequio.
Te regalé unas manos,
unos ojos,
una cabeza,
y un enigma.
Observa tu cuerpo, tu alma y me verás ser en ti.

Tus manos que ya estaban cansadas de escribir en viento y en piernas
manos que ya recorrieron, ya hirieron, ya amaron
necesitaron de otras manos,
manos carne creadora
que parieron una mesa
para que apoyes tus manos
y crezcan como tallos

Tus ojos que ya fueron ciegos y horizontes y tinieblas
ojos que llenos de arena o de llanto
que supieron incendiarse frente al alba.
Ojos cansados de muerte y de máscaras,
que un día vieron pupila adentro
hacia el idioma celeste del ser
y se limpiaron lagañas con unas manos
e izaron sus párpados como veletas serenas
para proyectar esta luz que te presento.

Tu cabeza que ya conoció paredes y huecos
que no usó casco y recibió golpes
que no equilibró nubes y se insoló
cabeza que fue ramas y flores, parálisis y alcoholes
cabeza que reinó
y que no supo abrazar a tiempo.
Cabeza que voló por todos los recodos posibles
del día
y de la noche
de las tramas y del compacto segundo
y se cansó.
Cabeza, cráneo, sinapsis
que encontró este sombrero-tierra con ojos y manos
para que ya ni el sol ni las ideas sueltas
le mojen el cabello.

Tu enigma que eres tú
la entereza que aún no recorres clama por ti
eternidad que te recuerda; que ella eres también tú
y que hoy eres cuerpo
cuerpo que se descompone y se enferma
y que brilla y que camina
y que es la vida misma que bebe de la vida.

Espejo frente al espejo
Que te habla y te dice que no tienes fin
Que el reflejo que ves
Es tan sólo una posibilidad más del crisol que te conforma.

Te regalo estos cuatro objetos
Para que minuciosamente comprendas
Que la fragmentación no es más que una ilusión
Que el amanecer que tienes clavado en el pecho
Le es común a toda mujer

Y a todo hombre.

 

Kikuyo

Sacar a la anarquía del círculo
Sacarla del anarquismo
Ismo.
Construir comunismo y expandir la anarquía.
Lanzar los poemas al viento y que no vuelvan más
Encontrar un antídoto al poema
Cuadrado que intenta encerrar a la poesía.
Salvar con un hilo de saliva a la poesía de la academia, de los egos y hasta de los libros.
Abolir el trabajo
Desperezar la vida y juntarla suavecito con el tiempo, el gusto y la creación.
Vivir por lo que haces y hacer para vivir.
Huir de la peste y gestar encuentros.
Zapatear baldosa
Besar con humedad
Y ser tan irreverente
Como el Kikuyo con el cemento.

 

Ido y venido

De la locura insensata de tener que estar en la piedra perdida

en la turbia y turra mundanidad
de las luces que sube y salen por mis poros, por mis vértices, por mi ano
por las trayectorias
y las cuevas de por donde anduve

Te vuelvo a leer estas palabras que son mis palabras
estas palabras que son mis miembros
mis extensiones
mis horrores.

Buscar ser amado y encontrar nada
y nada
y nada

Buscarme en el nido y regresar a los muros

en el atardecer del valle que me trae solo nostalgia

en las 6 de la tarde que no me trae más que locura

Riego y raspo mi vida como una lotería vieja
y da cero y cero
y uno solo busca ser más sincero

El espejo me habla de nuevo
mi sombra, se saca el sombrero y se insola
mis sueños se vuelven realidad y mi cotidianidad un sueño.
y la lucidez se encuentra sólo entre niños y niñas,
entre notas y colores,
entre amores fugaces y borracheras idas de tono.

Me encuentro
en aquel punto cerca al vómito
del hastío
de la vacuidad.

Y te regreso a ver a ti,
tú que eres tan tú,
tan parte del todo y que escuchas esto.
porque están los pájaros, está la poesía, están los árboles.
y tú eres parte de…

Tú que se desdobla en yo
que se encuentra en un nosotrxs

Me refiero siempre,
a simples cosas
y a la fiebre de vivir.


Sobre el autor:

sixto

 

Sixto Machado. quiteño de nacimiento, salió al verde de la vida a los 15 años. A está edad encaró sólo el Japón durante un año. Volvió a Ecuador sólo para luego hacer de Buenos Aires su hogar durante 7 años. Ahora lleva un año ya en Quito haciendo libros y trabajando con niños y niñas desde la filosofía y los idiomas. Politólogo, gestor cultural y cocinero, lleva varios proyectos en simultaneo, pero donde la idea y práctica de la transformación social es el motor de toda acción. 

 

 

 

 

 

 

 

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