Cuatro poemas de Tania Salinas Ramos (Ecuador)

Un cadeau pour Marie
Las mujeres: antes de ser muertas
presienten el envés luminoso de la quietud
y se desparraman para nunca más ser siempre.

Las escaleras apuntan hacia la derecha. Tomamos la dirección correcta en sentido contrario.
Se supone que para crecer también se debe ir hacia abajo.
Se supone que nos miramos con la esperanza del impulso
y efervescemos desde el fondo.

La dinámica de los barbitúricos es proporcional a la condensación del agua.
Creíamos que como en la poesía, la antítesis, en el último peldaño vomitaría la merienda y la contradicción.

Va ligera
VA PÁLIDA
Va fina, decía el Medardo.
Entonces ponemos atención a la delgadez de los cuerpos que se explayen verticalmente

Los vientres cuando son golpeados
como todas las causas incompletas
provocan tremor en los ojos.

He aquí señores:
Un vientre pateado,
otro masticado como chicle por el colmillo patriarcal del mundo,
otro despostillado por la seriedad del frío.

Así van las cosas por acá: Junio tiene un charco de sangre en el ojo // miércoles lacerado el ombligo//El año lleva 100 mujeres muertas. Y a pesar de las estadísticas me dicen

POR FAVOR SONRIA “QUE POR SU SEGURIDAD” LA ESTAMOS GRABANDO.

 

Premonición
Contenida en alguna forma
veré resbalar el pie de mi hijo
por la ciudad del fuego,
lo observaré quemarse
y retorcerse en el dolor de la muerte.
Sabré reír en ese instante,
aplaudir su cuerpo quemado,
convencida que valió la pena
no haberlo parido jamás.

 

Rieles

Desamparada, se aferra a las páginas que ha escrito
para no perderlas, para poder releerse y vivir…
Sylvia Molloy
He aquí:
el golpe
la lágrima prematura
la colisión de todos los genes
el miedo en derredor de la encía.
He aquí nosotros a punto de ser uno
de convertirnos en la bifurcación hacia la nada
de ser el eco galopando el vacío.
He aquí el comienzo de mi vida
donde el mar negro y rojo se juntan
para babosear los faroles
para detener la profundidad del azul
y vaciarme de la cuenca los ojos.
Aquí
ahora
mi yo incompleto
fracturado
trizado
magullado
o sea
vivo.
Porque a pesar de las embestidas
lapidarias del cuervo
me erijo sobre el rescoldo
de mis anteriores muertes.

Anguila esquizoide
Cuando estoy siendo lo que fui
vienen sirenas a rasparme las manos.
Digo escamas para evitar la profanación de mi destino,
pero viene alguien más y dicta que monde de un tajo mi porvenir.

Soy todo lo que no soy
o sea, mi cuerpo entre cuatro paredes
para no cercenarme creyendo que me odio.
Mi hermano me ata las muñecas al filo de la cama
mientras convergen en el mutismo personalidades

m
ú l
t
i p
l e
s

Me arde ser todo lo que no soy
y envejecer como una lata de atún
que en la percha espera
que le quiten la tapa
para mirar el mundo
de otra manera.


Sobre el autor:

Tania Salinas Ramos. “EL último rincón del mundo”, Loja-Ecuador”

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